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domingo, 17 de julio de 2011

Carta a Franz Kafka, José Carlos Somoza

Muy Sr. mío:


En relación con su petición de silencio.


     Habiendo examinado la documen-tación aportada junto al formulario de solicitud con fecha... del corriente, esta Pre-comisión Pre-estima:


     1) Que la solicitud debe hacerse mediante lenguaje. Es decir, no se puede pedir silencio en silencio.
     2) Gestos, miradas, emociones, etc., no son aceptables en la tramitación. La tramitación ha de ser tramitada, y es imperativo en todo trámite el uso correcto de la palabra. La palabra es el trámite del trámite. La tramitación silenciosa del silencio conlleva un problema de fondo y forma: la imposibilidad de Pre-determinar si se desea el silencio porque no se quiere hablar o se reclama el lenguaje porque no se puede hablar.
     3) Pedir silencio en silencio es una tautología. Si se pide silencio en silencio ya se ha obtenido lo que se pide.


     Examinada la documentación aportada, esta Pre-comisión encuentra el siguiente vacuus:

 
     1) El sueño.
     2) La muerte.
     3) ...


     Resultando que el punto señalado con el dígito 3 (tres) no ha sido rellenado por Ud., bien sea por ignorancia u omisión intencionada o involuntaria, punto indispensable para cualquier decisión ulterior, ya que la ley establece (v. infra) que no puede haber vacuus tras la muerte —como así consta en la normativa vigente del horror vacui—, de modo y manera que los componentes de esta Pre-comisión se han sentido Pre-inclinados, por primera vez en sus miserables vidas, a rellenar el vacío, si bien, hasta el momento, nada coherente ha podido añadir esta Pre-comisión en relación con el susodicho vacío, pero ya veremos, con el tiempo todo se andará; quizá la cosa consista en bajar un pun-to los anteriores supuestos y evitar el vacuus:

 
     1) El nacimiento.
     2) El sueño.
     3) La muerte.


     Por todo ello, esta Pre-comisión ha llegado a las siguientes Pre-conclusiones:


     1) Debe aportarse al menos una razón coherente de por qué se reclama silencio.
     2) Debe aportarse al menos una prueba de que el silencio sea preferible al lenguaje, en particular al lenguaje trascendente de los grandes novelistas y la crítica literaria seria.
     3) El silencio absoluto es privativo y peculiar de Dios, el cual, o El cual, o el Cual (ya veremos dónde colocamos la mayúscula mayestática), después de decir que "es el que es" ya no agregó nada más, de donde se ha querido colegir que ha muerto. Pero es sabido que Dios no ha muerto sino que está pensando qué debe decir a continuación. Sin embargo, como quiera que su tiempo no es nuestro tiempo, el silencio resulta ser, tan sólo, la pausa de Dios.
     4) Si Ud. se calla, otorga. Pretender callarse y no otorgar es privativo y peculiar de Dios, pues es sabido que sólo Dios calla y no otorga, constituyendo esto la única excepción a la regla vigente (v. supra). Desear el silencio, por tanto, es desear ser Dios, lo cual constituye anacoluto o herejía sintáctica.
     5) Afirmar que "escribir una carta sólo con haches es escribir el silencio" constituye heterografía, es decir, herejía ortográfica, es decir, erejía sin hache (abida cuenta que debió añadir: "con aches castellanas", ya que en otros idiomas la ache se aspira, resultando de la lectura de su misiva un sonido arto similar a una arcada eterna —AJJJJJJJJJJJJJJJJJJJJ—, privativa y peculiar de Dios, pero que no puede corresponder, que no corresponde, con el silencio, al menos para los que no son sordos).
     6) Hay que hablar y escribir como Dios manda. Y si bien existen mu-chos individuos que mandan, hablan, escriben, incluso viven, como Dios, resulta a todas luces incierto que haya algo aparte de Dios que conten-ga, manifieste, haga uso de o pueda imponer el silencio. EL RESTO ES RUIDO.
     7) Existen cosas peores: el canto de las Sirenas, etc. (v. infra)
     

Por todo lo cual, y en virtud del Pre-poder que compete a esta Pre-comisión, se Pre-concluye:
 
     DESESTIMAR su petición de decisión y permanecer indecisos.
    
Decisión, es decir, indecisión frente a la cual podrá Ud. interponer recurso ante esta misma oficina en fecha y forma convenientes (todos los días laborables salvo el último, en que tendremos que callarnos definitivamente), habida cuenta de que, durante el lapso transcurrido entre la recepción de esta carta y el recurso planteado, aquí seguiremos hablando y diciendo y escribiendo y preguntando y estudiando y discutiendo y cotejando y rumiando y atendiendo y contestando y criticando y leyendo y protestando con el fin de continuar levantando la torre, si Dios lo permite y la crítica no lo impide, desde la cual atalayar la realidad (léase "realidad"), o lo que es lo mismo

     ESCARBANDO COMO ESCARABAJOS
 
 
 
Extraído de Fantasmas de Papel, de José Carlos Somoza.

lunes, 27 de junio de 2011

Beckett says

"Memories are killing. So you must not think of certain things, of those that are dear to you, or rather you must think of them, for if you don't there is the danger of finding them, in your mind, little by little. That is to say, you must think of them for a while, a good while, every day several times a day, until they sink forever in the mud. That's an order."


The Expelled, Samuel Beckett

domingo, 10 de abril de 2011

Domingos

Porque sobre lo que pretendía escribir era sobre los domingos y, más concretamente, sobre sus largas e inquietantes tardes. ¿Adónde lleva la tarde de un domingo? ¿Adónde la suma de todas las tardes de todos los domingos de una existencia media?

Debo decir que ese día festivo de la semana me ha parecido siempre un día cruel, quizá porque está hecho para una pereza imposible, pero también porque en sus tardes anida la desazón y el medio a preguntarse qué es la vida o para qué sirve, al fin, el esfuerzo desarrollado durante el resto de la semana.

(...)

El caso es que llegué al sábado un poco aturdido por el exceso de trabajo de los días anteriores (la semana es una especie de escalera sin luz -cada día, un peldaño- por la que algunos ascienden en dirección al descanso, pero por la que otros, como yo, ruedan hasta abrirse la cabeza en el festivo).

Primavera de Luto (relato El clavo del que uno se ahorca), Juan José Millás

viernes, 19 de noviembre de 2010

miércoles, 27 de octubre de 2010

En blanco

"Ahí andamos todos, entre miles de expectativas y cientos de no pudo ser. Dicho de otro modo, somos algo muy parecido a un manojo de promesas que han ido caducando en forma de fracaso o, con suerte, transformándose en bonitos recuerdos. Pero si lo piensas, la mayoría de tus proyectos van asfaltando de ilusión las ruinas de un pasado que crece bien absurdo destruido por la deflagración de los intentos. Y lo que eres hoy va cubriendo lo que quisiste ser algún día, como ocurre con esos cuadros ocultos bajo otros cuadros, que es lo que la gente jamás ve, y a veces ni siquiera puede intuir.
(…)
No me vengas con que tus sueños han evolucionado, que has crecido, que en eso consiste madurar, en adaptasrse a la vida y en que la vida se adapte a ti, que ser feliz es aprender a conformarse y todas esas bobadas de la antiayuda.
(…)
Hablando en plata. Abandonar un sueño es como morirse por fascículos. Con la diferencia de que esta colección no la acabas tú, sino que probablemente sea ella la que acabe contigo. El día que la empiezas no te das cuenta de lo que estás haciendo, porque con el número uno, también en este caso, vienen todo tipo de tapas, excusas y justificaciones de regalo. Que si ya es tarde para intentarlo, que si al fin y al cabo lo puedo seguir haciendo como un hobby, que si en realidad me gusta vivir bien, que si no lo hago es por mi familia, que si necesito una garantía de seguridad, que si ya no tengo edad, ni dinero, ni contactos… lo que sea.
(…)
Una vez tuve un profesor que nos puso un único examen final. En una hoja, nos dijo, escribid lo que haríais a partir de mañana si hoy os tocasen mil millones. Y ahora, voltead la hoja, y detrás me escribís por qué no lo empezáis a hacer ya, aunque no os hayan tocado.
Sólo hubo una forma correcta de contestar esa pregunta.
Dejándola en blanco"

El Pensamiento Negativo - Risto Mejide


Pues verás, yo no lo hago porque... y porque...

viernes, 1 de octubre de 2010

La radio triste

Hoy puedes comprar por cuatro duros un receptor del tamaño de un garbanzo y escuchar lo que se dice en cien metros a la redonda. Lo malo es que todo el mundo dice lo mismo y eso desazona mucho. Y si te niegas a comprar el receptor, da lo mismo, porque la prensa te servirá en primera página los estertores de Hugh Grant, que jadea como cualquiera de nosotros. De manera que no hay salvación: te puedes deprimir, pero sin hacerte ilusiones: tu depresión no será más elevada, ni más profunda que la mía. La vida es dura.

Articuentos - Juan José Millás

Es increíble que cuando no tengo muy claro cómo decir lo que quiero decir, leo a este hombre y él me da las palabras. Que lo explica a su manera, claro está (¿Hugh Grant?), pero me da que pensar o me hace asentir para seguir con mi rutina.

Indepentientemente de eso, hoy es el día. El día en el que voy a empezar a hacer las cosas bien, porque sinceramente... llevo unos días que no. Sin más. Y no me da la gana.

Ah, y más vale que Esperando a Godot no esté cogido en la Biblioteca de Las Conchas, porque también necesito leer un poco a Beckett y va siendo hora de que me lea su gran obra. A Beckett más bien le leo para no pensar, simplemente para flipar. Es mejor que las drogas xD De hecho, sigo estando segura de que él las tomaba.

Por lo pronto, me voy al banco,

Qué asco da hacerse "mayor".



PD: yo no necesito ningún receptor. Mis vecinas se deben pensar que esto es como Aquí No Hay Quien Viva y hablan a gritos por el patio interior. Pero tendré mi vendetta, señoras. La tendré. He dicho.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Preguntas

Asegura mi médico que es un milagro que la oreja sea oreja todos los días. O que la nariz sea nariz, y así sucesivamente. No es que quiera decir que lo normal es que la oreja sea un día patata y otro zanahoria, sino que para mantener esa rutina orgánica es preciso un mecanismo cuya complejidad es lo que nos hace a usted y a mí prácticamente incomprensibles. Y lleva razón mi médico. Personalmente, me parece asombroso que la Luna salga todas las noches, y que los astros funcionen con la precisión de un reloj suizo. Lo normal es que cada día giraran a una velocidad diferente, incluso que algunos días no giraran. Y que los asteroides chocaran unos con otros todo el rato, como los automóviles en la operación retorno. Pero ahí los tienen ustedes, repitiendo cada hora lo mismo, con una exactitud que no sabemos a qué se debe ni cuánto tiempo más piensa durar.

Nuestro cuerpo es como una maqueta del universo. Para que nos levantemos de la cama y cojamos el autobús y hagamos, en fin, las tonterías que solemos hacer en el despacho, tienen que ponerse en funcionamiento millones y millones de recursos y células cuya mecánica ignoramos. Lo más probable es que si la biología no mantuviera una presión constante sobre el pie, éste amanecería convertido unas veces en nabo y otras en remolacha. Tiene que ser muy costoso que se mantenga con sus cinco dedos y sus uñas, siempre idéntico a sí mismo. Los juanetes son una tontería. Lo verdaderamente milagroso es que no sea todo juanete. O todo callo.

Sería fantástico poder trasladar este equilibrio orgánico a la psicología. Que cada día nos levantáramos con el mismo estado de ánimo, quiero decir. Si todas las semanas tenemos el mismo número de dientes en la boca, y el mismo número de lenguas y de papilas gustativas, ¿sería mucho pedir que, una vez alcanzado un carácter aceptable, nos despertáramos todos los días con él? ¿Por qué unas mañanas estamos tristes y otras alegres? ¿Por qué hay jornadas en las que no saldríamos de la cama, mientras que otras estamos deseando que amanezca para ponernos a trabajar? ¿Por qué, en lo psíquico, la oreja no es siempre oreja ni el párpado párpado cada día? ¿Por qué somos una catástrofe psicológica, mientras que desde el punto de vista físico mostramos una estabilidad envidiable?

Es más, puestos a elegir, yo preferiría que la estabilidad de mis órganos se trasladara a mi modo de ser, aun al precio de que el hígado fuera unos días hígado y otros una planta carnívora, o los riñones amanecieran convertidos en roca los lunes, miércoles y viernes. Por cierto, ¿por qué los jueves siempre son jueves? ¿Qué clase de glándula les proporciona esa increíble estabilidad? ¿Cómo es posible que ningún jueves, que yo sepa, haya amanecido lunes o ningún marzo abril? ¿Por qué usted no es yo algunos días? ¿Por qué yo soy incapaz de amanecer usted? Todo son preguntas.

Juan José Millás (Articuentos)

viernes, 28 de mayo de 2010

Sobrevivirá

Padece una dolencia que afecta a las damiselas con una imaginación romántica. Los síntomas son, entre otros, desvanecimiento, fatiga, pérdida del apetito y ánimo decaído. Aunque la crisis pueda atribuirse al hecho de vagar bajo una lluvia gélida sin el debido impermeable, seguramente la verdadera causa se halle en un trauma emocional. No obstante, a diferencia de las heroínas de sus novelas favoritas, su constitución no se ha visto debilitada por las privaciones propias de los siglos anteriores mucho más severos; ni tuberculosis, ni polio en la infancia ni condiciones de vida antihigiénicas. Sobrevivirá.


El Cuento Número Trece (Diane Setterfield)




Poco más que añadir, la verdad xD



Ohm.

miércoles, 31 de marzo de 2010











Imagen sacada de http://giljimbo.deviantart.com/


-¿Y vas a dejar que lo lleven? -preguntó Conina, sinceramente asombrada.
-Alguien tiene que impedirlo. Pero, desde mi punto de vista, ¿por qué yo?
-¡Porque dijiste que era el símbolo de la magia! ¡Aquello a lo que aspira todo mago! ¡No puedes permitir que se lo lleven así como así!
-Mírame y verás.
Rincewind se sentó cómodamente. Se sentía extrañamente sorprendido. Estaba tomando una decisión. Era una decisión suya. Le pertenecía. Nadie se la imponía. A veces, le parecía que su vida entera consistía en meterse en apuros a causa de lo que querían otras personas, pero en esta ocasión era él quien estaba tomando una decisión, y eso ya era el colmo. Desembarcaría en Al Khali y buscaría alguna manera de volver a casa. Que otro salvara el mundo, por su parte le deseaba mucha suerte. Estaba tomando una decisión.
Frunció el ceño. ¿Por qué no estaba satisfecho?
Porque es una decisión errónea, imbécil.
Genial, pensó, ya estoy harto de voces en la cabeza. Lárgate.
Pero yo vivo aquí.
¿Quieres decir que eres yo?
Tu conciencia.
Ah.
No puedes dejar que destruyan el sombrero. Es el símbolo
... muy bien, ya lo sé...
El símbolo de la magia bajo el control de la razón. Magia bajo el control de la humanidad. No querrás volver a aquellos oscuros iones...
¿Qué?
Iones...
¿Quiero decir eones?
Eso. Eones. ¡No querrás volver a esos oscuros eones, cuando reinaba la magia en estado puro! El tejido de la realidad temblaba todos los días. Era espantoso, me lo digo yo.
¿Cómo puedo saberlo?
Memoria racial.
Anda. ¿Y yo tengo una de ésas?
Bueno... parte de una.
Sí, muy bien, pero... ¿por qué yo?
En lo más profundo de tu alma, sabes que eres un mago de verdad. La palabra "mago" está grabada en tu corazón.
-Sí, lo malo es que siempre me encuentro con gente decidida a comprobarlo -dijo Rincewind, alicaído.
-¿Cómo dices? -se interesó Conina.
Rincewind contempló la macha del horizonte y suspiró.
-Nada, hablaba solo.

Rechicero, Terry Pratchett


Por fin me estoy leyendo uno de los libros de Mundodisco xDDD Siempre había tenido curiosidad y Marta me ha dejado éste... y muero. La verdad es que tiene partes geniales xD

El caso es que yo también tengo una vocecilla de ésas. De conciencia, no de esquizofrenia, claro (creo).

Últimamente anda algo... en su propio mundo de neuronas. Adormilada. ¿Alguien sabe cómo se despierta?





PD: quiero un Cappie *__________________*